Ya hemos hablado acerca del Equilibrio en las publicaciones anteriores, y es que, si no nos encontramos en el justo balance con nosotros mismos, es casi una tarea imposible lograr estarlo con los demás. Alcanzar esa paz, ese punto de balance; debe comenzar como un trabajo interno que nos permita identificar las areas que debemos mejorar. Sacar lo mejor de nosotros mismos y manejar a diario conceptos como tolerancia, respeto, comunicación, amabilidad, etc.

Es importante considerar en cada instante y de manera consciente, que vivimos en un mundo donde todo está interconectado, nada ha sido dejado al azar. Lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos no solo repercute en nosotros mismos, sino, que también afecta a todos aquellos que nos rodean: Hijos, padres, hermanos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Darle el justo valor a las palabras y a las acciones que ejecutamos, entendiendo que debemos manejarlas con la mayor claridad posible; las palabras y las acciones son poder, y como tal, se debe entender el impacto que este tiene sobre los demás.

Para encontrar el equilibrio con los demás, se debe primero considerar que trato damos, acá viene muy bien el dicho popular “No hagas a los demás lo que no te gustaría te hicieran”. Las palabras que se dicen o dejan de decir, las acciones que se ejecutan o dejan de hacer, todas nos afectan y también afectan a los que nos rodean. Debemos evitar asumir o suponer, por el contrario se debe expresar las palabras e ideas con la mayor claridad posible para evitar malos entendidos. Por ejemplo: El saludo que dejamos de darle al compañero de trabajo, el beso de buenas noches que no dimos a nuestra pareja, la llamada telefónica que nuestra madre esparaba, alguna palabra mal entendida por una hermana, etc. muchas veces estas situaciones se nos presentan con frecuencia y bajo ninguna cirscustancia han sido nuestra intención provocarlas; pero imaginemos por un momento que seamos la otra persona, somos el compañero de trabajo que justo estaba pensando en acercarse a saludar, o la pareja que ha dado el beso de despedida en cada ocasión y justo en ese momento esperaba recibir el beso, la madre que esperó toda la noche la llamada, etc. Cuando nos ponemos en los zapatos de los demás, es cuando logramos medir el impacto de nuestras palabras y acciones. Cuando maldecimos se abren puertas que liberan energías muy densas, de carácter destructivo; mientras que cuando bendecimos liberamos energías de alta vibración que llaman y atraen el bienestar, el ambiente armónico que se debe buscar.

Muchas veces nos enfrentamos a situaciones complejas en nuestro circulo familiar, en el trabajo, en la comunidad, etc. situaciones donde sin siquiera buscarlo, nos encontramos frente a frente con una persona o dentro de alguna situación conflictiva, debemos evaluar la situación y considerar el lado positivo para resolverla, de lo contrario, es mejor evitarla y de esta manera eludir causar mas situaciones de dolor, angustia o pena innecesarias.

La respiración juega un rol esencial en buscar el equilibrio, este tema será desarrollado con más profundidad en una próxima publicación, destacando los beneficios que nos ofrece en la búsqueda del balance, concentración, meditación, etc. por el momento es importante resaltar, que cuando nos encontremos en situaciones complejas, que nos lleven a los extremos alejándonos de nuestra zona de equilibrio, la respiración es de gran ayuda para enfocarnos y concentrarnos en la situación que estemos enfrentando; esto nos ayudará a visualizar con mayor claridad las palabras y acciones a escoger con la finalidad de solucionar el percance.

Inhalar profundamente por la nariz relajando el diafragma, permitiendo que podamos tomar la mayor cantidad de aire posible, luego retenerlo por un par de segundos para finalizar exhalando por la nariz pausadamente; se debe repetir al menos tres veces. Este tiempo que dediquemos a enforcarnos en respirar de manera consciente no solo nos ayudará a oxigenar mejor nuestros órganos incluyendo el cerebro, sino que nos permitirá también absorber el prana, esa energía vital que nos ofrece la naturaleza; esta nos ayudará a tener un mejor enfoque y lucidez para la toma de decisiones, para escoger las palabras correctas, para tomar las acciones correctas; recordando permanentemente ser tolerantes, respetuosos, amables; tener en cuenta que todo lo pensamos, hacemos y decimos afecta a todo lo que nos rodea.

Lograr alcanzar el estado de equilibrio con nosotros, la naturaleza y los demás; nos permitirá aumentar nuestras vibraciones lo que nos abrirá las puertas para sintonizar energías que también vibran a esa misma o mayor frecuencia, energías que nos ayudan a mejorar nuestra salud, nuestra concentración, nuestra capacidad de visualizar y materializar nuestros sueños. Cuando aumentamos nuestras vibraciones, esto también acercará a personas que vibran a esa misma frecuencia, esto por la ley de atracción y equilibrio universal. Abre entonces, tu círculo de amistades a esas personas que como tú están en la búsqueda de elevar consciencia, y por el contrario; las que vibren con menor frecuencia se alejaran de tu entorno. Permite que el universo se encargue de ubicarlas en el justo lugar donde deban estar. Permite que esas personas tóxicas en tu vida sean apartadas gracias a la ley de equilibrio, busquemos entones nuestro balance, alcancemos nuestro equilibrio.

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